¡boom! Noticias


Descubiertas las células que inician la metástasis del cáncer



La metástasis es responsable del 90% de los casos de muerte por cáncer. La metástasis se provoca porque algunas células se desprenden del tumor y provocan otros en distintas partes del cuerpo.
Esta está más cerca de ser comprendida. Un grupo de investigación del IRB de Barcelona, han identificado una proteína crucial para que las células tumorales puedan iniciar la metástasis.

El grupo es especialista en un tipo de células madre que están presentes en los tumores y cuyo papel es potenciar su crecimiento. Estudiando su comportamiento. Encontraron una subpoblación de células que apenas se dividía y que presentaba características muy similares a las de las células de la metástasis. Además, estas células mostraban un metabolismo muy elevado de las grasas. 

Los científicos decidieron estudiar la proteína (CD36), una molécula que transporta grasas y que está en la superficie de estas células. El grupo la ha encontrado en células metastáticas de otros tipos de tumores como el melanoma o el cáncer de mama luminal y, tras realizar análisis estadísticos en muestras de pacientes, también mostraron la presencia de esta proteína en otros tipos. Y lo más importante: cuando añadieron CD36 a células tumorales que no producen metástasis, estas empezaron a hacerlo.
Si la CD36 es un transportador de grasas y está presente en varios tumores que metastatizan, ¿podría entonces una dieta rica en grasas provocar más metástasis? En el estudio, ratones inoculados con células tumorales y que siguieron una dieta normal presentaron metástasis en el 30% de los casos. Sin embargo, cuando se les alimentaba con una dieta un 15% más rica en grasas, cerca del 80% de los ratones tenían más metástasis y de mayor tamaño.Encontraron así las células que inician la metástasis. Un hallazgo que, en primer lugar, puede mejorar su diagnóstico.
“Hemos añadido un marcador que nos permite purificar las poblaciones metastáticas a un nivel sin precedentes".

 A mayor nivel de CD36, mayor la probabilidad de que un tumor metastatice y un peor pronóstico en pacientes”. Esta unión era tan directa que el grupo del IRB estudió qué tipo de grasas eran las más peligrosas. El ácido palmítico, un ácido graso de origen vegetal y presente en una gran variedad de comidas procesadas demostró ser, con diferencia, el mayor inductor de metástasis. Añadir palmítico a cultivos de células tumorales durante tan solo 48 horas hacía que esas células fueran capaces de aumentar posteriormente la frecuencia metastática de un 50% a un 100% en ratones.

El ácido palmítico, un ácido graso presente en una gran variedad de comidas procesadas, demostró ser, con diferencia, el mayor inductor de metástasis
Pero la investigación también ha explorado un posible tratamiento de la metástasis. Puesto que CD36 es un transportador, impedir el paso de ácidos grasos a través del mismo podría bloquear el mecanismo e impedir el desarrollo de ese proceso. Esto se podía conseguir usando unas moléculas llamadas anticuerpos, que se unen con gran especificidad a otras proteínas. “Compramos todos los anticuerpos comerciales de CD36 y vimos que dos de ellos efectivamente son neutralizantes: no solo reconocen la proteína, sino que la bloquean y tienen un efecto antimetastático tremendo”. En un 20%, la metástasis llegaba a desaparecer por completo. En el resto, se producía una reducción del 80%-90% del número de focos metastáticos, así como de su tamaño. Además, el tratamiento no muestra efectos secundarios intolerables, lo que abre un camino hacia la terapia en humanos.



El laboratorio ha comenzado una colaboración con la empresa inglesa MRC Technology, especializada en desarrollo de anticuerpos para uso clínico. Estos se probarán en ensayos clínicos en humanos y, si el resultado es positivo, podrían estar disponibles en un plazo de 5 a 10 años. Pero este estudio podría también apuntar otros tratamientos. “Quizá sea algo tan sencillo como modificar la dieta a los pacientes con tumores". El problema es que es muy difícil conseguir financiación para un estudio que no está vinculado a un fármaco, sino a un cambio de dieta.

El problema es que es muy difícil conseguir financiación para un estudio que no está vinculado a un fármaco, sino a un cambio de dieta

Sin duda, esta investigación puede tener un alto impacto en futuros estudios sobre metástasis. Además, el progresivo trabajo hará que encontremos nuevos avances y responder preguntas que hasta ahora nos es imposible resolver.

“En el fondo cuando empiezas a entender mejor cómo funciona algo empiezan a aparecer dianas" 

No hay comentarios:

Publicar un comentario